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Personajes

Galería: “La Caverna” 2005 – Rosario

  • La sombra real se marcha con el personaje,.
  • La virtual esta consolidada en una instantánea.
  • La sombra que se proyecta sobre la pared, reduce al ser a una apariencia.
  • Esta sombra no es el cuerpo, aunque es doblemente el otro del cuerpo.
  • La sombra representa el estadio mas alejado de la verdad.
  • La sombra será siempre el pariente pobre del reflejo, el origen oscuro de la representación.
  • La relación con la sombra es necesariamente una relación con el otro.
  • La sombra proyectada acentúa el carácter de signo flotante del acto creativo.

MC, 1 de julio de 2005


Juegos y juguetes

Centro Cultural Recoleta – 2008 – Argentina

Jugar a tener miedo
Maderas usadas, troncos, tablitas de cajón, clavos, pieles, o un viejo cepillo. Una sucesión Heteróclita de objetos se transforman en formas nuevas, objetos lúdicos, inofensivamente salvajes y aterradores.
Los trabajos sobre papel que Mónica Christiansen había presentado en su última muestra, depurados, visualmente limpios, aparecían como un territorio de sobriedad racional. Los juguetes que exhibe actualmente, por el contrario, pertenecen a un mundo donde prevalece lo mágico u onírico. Desde las vanguardias de principios del siglo XX los objetos realizados a partir de materiales encontrados o destinados inicialmente a otros usos aparecen como una categoría artística frecuente. Y, si para los cubistas la inclusión de materiales ajenos al arte se producía en búsqueda de una mayor semejanza a lo real, los surrealistas desplazaban el objeto hacia la zona del inconsciente, donde el juego aparecía como una práctica exploratoria privilegiada.
Christiansen, más próxima de los segundos, se comporta como cazadora de objetos raros, descubridora de formas, de fragmentos usados y trabajados por la usura del tiempo. Pertenece al grupo de aquellos que se dejan acunar por el sortilegio del encuentro fortuito.
Los juguetes de esta muestra aparecen como pertenecientes a dos series diferenciadas.
Realizados unos con formas más puras, pintados a la manera de objetos industriales, son animales fantásticos, con algo de seres mitológicos o maquinarias medievales de combate. En ocasiones interrumpen el orden con algún viejo clavo o ficha de lotería para recuperar cercanía emocional. Otros son más brutales. Voluntariamente toscos, han sido realizados con viejas maderas u objetos desgastados. Sin pulimentos, a diferencia de los primeros, el color se vuelve rastro, rastrillada que evoca el paso del tiempo. Son objetos únicos porque su historia es única. Están cargados con las marcas de la memoria. Como las formas elegidas, orgánicas o no, son irrepetibles. En “Cosa” es el fragmento de texto, extraído de una maderita de cajón, el que designa a la especie de monstruo alado. Otros exhiben dientes , pelos o sexos falsamente brutales. Monstruos risiblemente amenazantes, juegan a ser agresivos.
Como cuando el juego infantil preparaba para la vida, ahora, los juguetes de Mónica Christiansen juegan a quitarnos miedo.

María Teresa Constantín, diciembre de 2007